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Bienvenidos a Argos

¡Hola, argonautas! Aquí voy a publicar mis historias, estaré agradecida de que las leyeran... Espero que les guste esta primera historia, Nuestro Mundo , que comenten, compartan y que la sigan hasta el final. Me ayudarían mucho si lo hicieran. Ah, subiré una parte por semana, puede ser cualquier día. ~ Reader_Mode

Nuestro Mundo | Prólogo

Me llamo Hayley Carter, tengo 15 años, vivo en la hermosa ciudad de Cali y estoy en décimo grado en uno de los dos colegios más cercanos a mi casa, Los Andes, que llega a ser parte de una agotadora jornada diaria que, a decir verdad, nunca cambia. Los días pasan de una manera tan... pacífica que ni los siento, el paso del tiempo es tan lento que no veo la hora de graduarme e irme a la universidad. A simple vista no tengo nada que envidiarle a nadie, vivo en un espacioso apartamento en un buen barrio, que además es estrato 5, unos padres que siguen juntos y tienen trabajos estables y un hermano con el que cada vez que cruzo palabra termino peleando, tengo calificaciones excelentes y un rostro y cuerpo agradable a la vista; pero en el interior me siento vacía, que algo importante me falta, que necesito más que un estante abarrotado de mis libros favoritos y una cuenta en Wattpad, más que unos padres ignorantes y un hermano odioso, más que vivir en un barrio excesivamente tranquilo

Nuestro Mundo | Capítulo I

¿Recuerdan lo que me preguntó Steve? ¿Qué harás mañana?  Bueno, pues ya es mañana y terminé yendo con él después de clases a su casa, ¿sueno nerviosa? porque lo estoy, no es que no haya ido antes a la casa de Steve Morgan solo que nunca había estado a solas con él ahí, que se siente más vacía por lo grande que es, y pues, he tenido toda la mañana un presentimiento extraño, como algo que me dice que no debería ir con él sino que salir corriendo, que  algo desagradable va a pasar y que lo mejor es evitarlo. No sabría cómo interpretarlo pero no debe ser nada lindo, así  que he permanecido tensa la larga hora que he pasado aquí, con él, a solas, sentados en un sofá en el salón, oyéndolo hablar y hablar sin que se dé cuenta de que realmente no lo escucho y de que estoy terriblemente incómoda. —Hey, cariño, ¿te encuentras bien? —dice Steve con aparente tono preocupado cuando se entera de mi ignorancia, arrugo la nariz por el disgusto que me provoca ese mote, ¿acaso no se da cuenta