Nuestro Mundo | Prólogo



Me llamo Hayley Carter, tengo 15 años, vivo en la hermosa ciudad de Cali y estoy en décimo grado en uno de los dos colegios más cercanos a mi casa, Los Andes, que llega a ser parte de una agotadora jornada diaria que, a decir verdad, nunca cambia. Los días pasan de una manera tan... pacífica que ni los siento, el paso del tiempo es tan lento que no veo la hora de graduarme e irme a la universidad. A simple vista no tengo nada que envidiarle a nadie, vivo en un espacioso apartamento en un buen barrio, que además es estrato 5, unos padres que siguen juntos y tienen trabajos estables y un hermano con el que cada vez que cruzo palabra termino peleando, tengo calificaciones excelentes y un rostro y cuerpo agradable a la vista; pero en el interior me siento vacía, que algo importante me falta, que necesito más que un estante abarrotado de mis libros favoritos y una cuenta en Wattpad, más que unos padres ignorantes y un hermano odioso, más que vivir en un barrio excesivamente tranquilo y que conocer a solo una persona lo suficientemente agradable como para pasar el rato y hacer las tareas en parejas, me hace falta más que cosas superficiales como una fila considerable de pretendientes o muchos 5.0 en la planilla, más que un, tengo que decirlo, excelente gusto musical y más que una vida hueca sin nada realmente interesante por lo que estar en ella.

—Hayley, cariño, ¿qué harás mañana? —dice la agradable y ligeramente ronca voz de alguien sentado a mi lado, con mis piernas sobre él mientras me acaricia lentamente el trozo de piel que hay entre la rodilla y el medio muslo. Ese es Steve, un atractivo y sexy pelirrojo con el cabello ligeramente ondulado que le llega hasta la nuca que, además, es mi novio. Evito hacer una mueca de repulsión por cómo me llamó, odio los apodos melosos como cariño, querida o mi amor, de ese tipo, me parecen igual de vacíos, sin sentido y deshonestos que mi vida. Prefiero los que son originales y con un significado íntimo y secreto, esos que solamente el que lo coloca y, en ocasiones, el que lo recibe saben lo que significa en realidad, al menos para ellos, se me antoja especial y, no sé, auténtico y tal vez perfecto.

Lo que tengo con Steve es otra de las cientos de cosas que la gente envidia de mi vida, pues es el chico más codiciado del colegio porque es inusualmente sexy, la mayoría son flacuchos, gorditos, con grasa en el torso, bajitos o algo nada atractivo; pues Steve es alto, de undécimo grado, con un rostro prácticamente perfecto y muy agradable a la vista y yo soy la chica afortunada de llamarse su novia. Mi relación con Steve no la consideraría precisamente seria, es más como pasar el rato y eso, aunque a decir verdad no hemos tenido ese nivel de intimidad en el que, ya saben, copulamos. En los cuatro meses que llevamos juntos no lo hemos hecho, siento un poco de miedo ante eso, no hay otra manera de decirlo, me siento aterrada con solo pensar en el sexo.

A decir verdad, lo mío con Steve hace parte de esas cosas que hacen de mi vida insaciable, es solo rutina, comodidad y costumbre. No hacemos nada nuevo ni diferente, un poco es mi culpa por el temor que me produce el intentar algo nuevo, pero también él tiene parte de la falta porque no logra persuadirme, esa es la única manera de que alguien logre que haga algo que me desagrada, como probar algo nuevo, y mi propio novio no lo ha logrado ni una sola vez, lástima por él. El persuadirme es un talento con el que pocos nacen y que muchos menos aprenden, ya lo sé, chica difícil. Guiño, guiño.

Si tan solo pasara algo en mi vida que la hiciera impredecible e interesante, algo que haga que mi mirada deje de estar sombría y que mis ojos brillen como nunca y que ansíe algo con ganas, un sentido así sea momentáneo, solo pido algo. Aunque sea pequeño y tan solo unos minutos al día lo aceptaré como si fuera toda mi vida o la vida misma, lo digo en serio. Creo que nunca he hablado tan en serio... y también creo que me estoy sobrepasando al decir todo esto, lo siento, es la emoción que me produce solo pensarlo. En fin, solo digo que sería lindo que pasara algo diferente en mi vida de vez en cuando.

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