Nuestro Mundo | Capítulo I


¿Recuerdan lo que me preguntó Steve? ¿Qué harás mañana?  Bueno, pues ya es mañana y terminé yendo con él después de clases a su casa, ¿sueno nerviosa? porque lo estoy, no es que no haya ido antes a la casa de Steve Morgan solo que nunca había estado a solas con él ahí, que se siente más vacía por lo grande que es, y pues, he tenido toda la mañana un presentimiento extraño, como algo que me dice que no debería ir con él sino que salir corriendo, que  algo desagradable va a pasar y que lo mejor es evitarlo. No sabría cómo interpretarlo pero no debe ser nada lindo, así  que he permanecido tensa la larga hora que he pasado aquí, con él, a solas, sentados en un sofá en el salón, oyéndolo hablar y hablar sin que se dé cuenta de que realmente no lo escucho y de que estoy terriblemente incómoda.

—Hey, cariño, ¿te encuentras bien? —dice Steve con aparente tono preocupado cuando se entera de mi ignorancia, arrugo la nariz por el disgusto que me provoca ese mote, ¿acaso no se da cuenta de que no me gusta que me llame así? Me inclino hacia atrás y desvío la mirada.

—Hum —murmuro. No quiero decirle cómo me siento, no quiero decirle lo que detesto ese apodo, no quiero decirle lo incómoda que me siento, ni la repulsión que ejerce mi cuerpo hacia él en este momento, o las enormes ganas que tengo de huir y dejarlo tirado. No, lo mejor sería quedarme callada y evitar cualquier discusión o derivados, eso solo lo haría peor, porque no estoy para enredarme más la cabeza.

Se inclina hacia mí y deposita un delicado beso en el inicio de mi mandíbula, cierro los ojos con fuerza, acaricia la sensible piel de mi cuello con su nariz provocándome cosquillas, rio, y me besa en donde me dio escalofríos. Coloca una de sus grandes manos en mi talle y la otra en mi muslo ejerciendo presión, apoyo la parte alta de mi espalda en el brazo del sofá haciendo que Steve quedé sobre mí por el simple hecho de no separarse, en este momento creo que es mala idea que haya venido en el uniforme de diario o tal vez a haber decidido usar la falda tan corta, desearía que me llegara a los tobillos con tal de que no se me vieran las bragas ahora y que Steve no tuviera el acceso a mí o mis piernas desnudas como lo tiene ahora. Puede que no debí optar por lencería de encaje para hoy, lo oigo gruñir cuando ve bajo mi falda y me da un beso emocionado en el muslo interno que me provoca sensaciones desconocidas, siento la humedad mojando mis bragas cuando me acaricia un pecho y esconde su nariz en el hueco de mi cuello, chupando, lamiendo, mordiendo y besando, todo al mismo tiempo en ese lugar que sabe que soy especialmente sensible, me escucho jadear cuando roza mi entrepierna con su rodilla adrede, sus manos se deslizan por mis muslos y caderas hasta detenerse debajo de mis bragas, presionando sus dedos en la suave piel de mi cadera y siento cuando sus dedos se cierran en el borde de mis bragas y empieza a jalar de ellas hacia abajo, esconde su rostro entre mis pechos, empiezo a sentir el aire gélido en mis partes, aprieto los ojos cuando percibo uno de sus dedos traviesos en esa zona y ahogo un ruido repulsivo, soy cociente de que Steve renunció al sexo durante los meses que llevamos juntos pero yo... no... estoy... lista, jadeo, mi cuerpo lo recibe abriéndose ante él pero mi mente está hecha un lío por no poder decirle que no, ¿lo voy a hacer? No, simplemente no puedo... su dedo se desliza en mi interior y empiezo a segregar una sustancia lubricadora, mi respiración se agita como loca, mi corazón no deja de latir, siento mi cara arder, de seguro que está roja, y especialmente percibo su dedo moviéndose, estimulándome, exigiéndome algo que no puedo darle.

Me echo hacia atrás, deslizando mi espalda hacia arriba por el brazo del sofá, Steve saca su dedo de mí por fin y lo mete a su boca sin dejar de dirigirme esa mirada, la mirada que te deja sin aire, saborea su dedo lleno de mis líquidos y lo retira de su boca suavemente, queriendo incitarme. Es el momento, ahora que está arrodillado frente a mí sin tocarme, tengo que hacer algo, se lanza sobre mí, aprisionándome y me remuevo bajo su cuerpo, apoya sus manos a cada lado de mí y me mira mientras trata de regular su respiración, cola una de sus manos por debajo de la camiseta de mi uniforme acariciando la piel de mi vientre y bajo la mirada, me altero notoriamente cuando veo el bulto que se ha formado en sus pantalones y aprieto los dientes, empiezo a moverme hacia atrás, intentando salir de debajo de él y termino cayendo de espaldas en el suelo, me mira confundido y me levanto tambaleante, llevo mis manos a las bragas y me las coloco bien, le dedico una última mirada de terror con el ceño fruncido y me paso las manos por el cabello tratando de peinarlo lo mejor posible, me alejo a paso inseguro y recojo mi mochila mientras veo como se levanta del sofá para perseguirme, por lo que empiezo a correr hacia la puerta, me sigue solo que caminando y me alejo calle arriba ahí dejando a un Steve desconcertado y sumamente confundido. Corro lo más rápido que puedo para lograr alejarme de ahí lo más posible sin ver hacia dónde me dirijo y vislumbro un parque, un grande y hermoso parque, me adentro en él sin dejar de correr y me pierdo entre los árboles para encontrar un buen lugar para aclarar las ideas.

+

Dejo de barrer para descansar un poco y me apoyo en la escoba, veo a lo lejos a una chica vestida con una falda gris y una camiseta blanca con el cuello del color de la falda, un uniforme escolar, corriendo como alma que lleva el demonio, se frena en seco y apoya la espalda en el tronco de un árbol soltando un profundo suspiro; al mismo tiempo, veo a un chico vestido con un pantalón vinotinto, una americana azul oscuro, camisa de vestir blanca y corbata del mismo color del pantalón, otro uniforme escolar, también frena en seco frente al árbol, solo que al otro lado, y apoya la espalda en el tronco y suelta otro profundo suspiro justo en el momento en que lo hace la chica anterior. Ambos deslizan la espalda lentamente por el tronco, respirando ajetreadamente, y sus traseros chocan contra la tierra y sus cabezas se apoyan en el árbol mientras sus respiraciones se normalizan, los movimientos de ambos son exactamente iguales y al mismo tiempo, los miro conmovida y, tengo que admitirlo, sorprendida por su coordinación y sincronización.

Regreso al trabajo y me pongo a limpiar las mesas sin dejar de verlos a cada rato, después de lo que debieron ser al menos 3 horas se levantan, ambos, al mismo tiempo, y dan unos pasos en la dirección contrario, o sea, hacia donde está el otro, de manera distraída, se chocan muy bruscamente, la chica contra el pecho del chico por la diferencia de estaturas, provocando que ella se tambaleé y caiga al suelo, eso debió doler, y ella se soba la cabeza por el golpe se levanta con esfuerzo y le dedica una mirada de odio puro al responsable y le grita algo que se alcanza a oír hasta acá donde estoy yo, aunque algo apagado, claro:

—¡Ten más cuidado, tonto! —aprieta los dientes notoriamente y se le infla la vena de la frente, tiene una mirada de desquicio un poco alarmante, lo aparta con todas sus fuerzas y se aleja hecha una furia, cuando se había alejado unos pasos el chico habla en el mismo tono que ella:

—¡Claro, fenómeno! —la chica aprieta las asas de su mochila hasta dejarse los nudillos blancos y se da la vuelta airada, frunce los labios y con la cara roja de ira le da un fuerte puñetazo en la mandíbula que lo hace abrir los ojos y gritar de la sorpresa y el dolor por lo que hizo— ¡Serás...!

La chica con su rostro imponente alza los brazos con los puños apretados a la altura de su rostro, las palmas viendo hacia donde está ella, los choca dos veces y se retira dejando al chico indignado. Se debe de sentir imponente y desesperado, es una sensación muy fea realmente. Los dos se alejan en direcciones opuestas con los nervios a flor de piel y el enojo consumiendo sus cuerpos. Puede que esté mal que lo único que piense es en la linda pareja que harían. Porque sí, se verían preciosos juntos.



¡Hola, argonautas! Sé que dije una vez por semana pero no he podido contenerme. Espero que les guste y que sigan leyendo hasta el final. Disfruten, comenten y compartan.
P.D.: lo que hizo Hayley con los puños es el equivalente a sacar el dedo medio, es algo que en la serie Friends se inventa Ross Geller para engañar a sus padres cuando es niño.
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